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  Rendir Cuentas a Dios
 

 

RENDIR CUENTAS A DIOS

Imagine que hoy el Señor Jesucristo lo llame a rendir cuentas y le pregunte: -¿Es usted cristiano? Muchos de nosotros diríamos: -¡Por supuesto que soy cristiano! Para muchos latinoamericanos, el ser cristiano, es una cuestión cultural.

 
Por: Dr. Andrés Panasiuk
 
En realidad, la gran mayoría de los latinoamericanos nos llamamos “cristianos”. Sin embargo, hay una gran diferencia entre llamarnos cristianos y ser cristianos de verdad ¿Dónde está esa diferencia? Bueno, aparte del testimonio del Espíritu Santo en nuestros corazones, por supuesto en la forma en la que nos comportamos. La forma en la que nosotros tomamos decisiones es una expresión externa de una condición espiritual interna.
 

Es muy interesante que en el libro de San Mateo, capítulo 25, comenzando con el verso 31, el Señor Jesucristo separa a los cristianos en dos grupos: las ovejas y las cabras, uno de ellos va al cielo, el otro de ellos va al infierno ¿Cuál es la diferencia entre estos dos grupos? Pues, la diferencia entre estos dos grupos se manifiesta en una serie de preguntas económicas, sobre la forma en la que manejaron su dinero cuando aún vivían en esta tierra.

 Si nos vamos al final del Nuevo Testamento, en el libro de Santiago, se nos dice que la fe sin obras es muerta. Santiago no está tratando de decir que usted es salvo por las obras sino que, hacemos obras porque somos salvos. Él dijo que usted es salvo por la fe, pero su fe se tiene que manifestar en las cosas que uno hace. Imagínese, entonces, que Dios le dijera: -¿Te importa si le doy una miradita a tu cuenta de banco o a tu plan de gastos o a la forma en la que tú estás gastando tu dinero? Me gustaría ver si ese ser cristiano se refleja en nuestra vida diaria ¿Qué descubriría el Señor Jesús? ¿En qué estamos gastando nuestro dinero? ¿De qué manera lo estamos haciendo? La Palabra de Dios nos dice que: “Allí donde está tu tesoro, allí también está tu corazón” Si tu corazón está con Dios, tu tesoro también estará allí y tu dinero se gastará de una forma que glorifica el nombre de Dios.
 
Lo animo a que haga un voto delante de Dios: que su vida económica y financiera hará todo lo que Dios quiere que usted haga. Tanto el esposo, como la esposa, deben orar juntos acerca del plan de Dios para su vida. Deben tener un plan de control de gastos, para así darse cuenta cómo están gastando el dinero que Dios coloca en sus manos. Comprometerse a apoyar, fielmente, la obra de Dios en esta tierra. Si están viviendo con demasiado despilfarro, decidan que van a hacer algo al respecto.
 
Si necesita ayuda, algunos de nuestros materiales, particularmente el libro “¿Cómo llego a fin de mes?” podría ayudarle. Póngase en contacto con nosotros, queremos darle una mano, para que su vida económica refleje el compromiso que usted tiene con Jesucristo.
 
   
 
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