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  Dar O Prestar
 

¿DAR O PRESTAR?

Hace un tiempo atrás, un amigo nos preguntó: ¿Cuáles son los principios para prestar a otros cristianos que están en aparente necesidad? En primer lugar, las Escrituras no prohíben prestar a otra persona, aunque esta persona sea cristiana.

 Por: Dr. Andrés Panasiuk
 En Lucas 6:34 y 35, se nos dice: “¿Y qué mérito tenéis al dar prestado a quienes pueden corresponderos? Aun los pecadores se prestan entre sí, esperando recibir el mismo trato. Vosotros, por el contrario, amad a vuestros enemigos, hacedles bien y dadles prestado sin esperar nada a cambio. Así tendréis una gran recompensa y seréis hijos del Altísimo”. Las Escrituras dicen: debes prestar sin esperar que se te devuelva. El principio de prestar en la palabra de Dios no dice: nunca prestes dinero, ni tampoco dice, nunca pidas prestado.
 

Hay un principio que dice: “Si pides prestado, debes devolver. El impío pide prestado y no devuelve”. Hay también otro principio que dice: “Si prestas, presta dinero bajo la posibilidad de perderlo, porque Dios no va a permitirte presionar a alguien para recuperarlo”.

 En la Palabra de Dios hay algunas reglas sencillas que deberíamos tener en cuenta: Primero, uno no debe prestar a cualquiera que le pida. Debe prestar bajo la convicción de que Dios quiere que uno le preste a esa persona y sin esperar la devolución. Tengo un amigo que es un hombre de negocios en México, él me dijo: -Andrés, cuando alguien me pide prestado dinero, yo siempre le presto el dinero y después le doy un fuerte abrazo. Y yo le pregunté: -¿Por qué le das un fuerte abrazo? Entonces él me respondió: -Bueno, porque siento que no lo volveré a ver. ¡Esa es una buena actitud! ¿No es cierto?
 

La Biblia no nos permite presionar a nadie para recuperar el dinero que se nos debe. Eso tal vez no parezca muy justo, pero si usted lee Mateo capítulo seis y Lucas capítulo seis, varias veces, usted va a llegar a tener la perspectiva de la Palabra de Dios en cuanto a prestar dinero. Nosotros prestamos ese dinero también para glorificar a Dios, no sólo no se nos permite presionar a nuestros deudores, ni siquiera se nos permite tener sentimientos negativos al respecto.

 
Si alguien le ha engañado descaradamente y rehúsa pagarle el dinero que usted sabe que puede pagarle, entonces usted puede invocar Mateo 18. Si esa persona es cristiana, vaya y confróntela, si no se arrepiente regrese con un testigo y confróntela nuevamente. Si tampoco se arrepiente, llévela a la iglesia porque es posible que también tenga un espíritu engañoso.
 
   
 
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